Petare en sus calles y piropos de zona

Petare en sus calles y piropos de zona

Las calles de Petare, ubicadas en el Municipio Sucre de Caracas, amanecen cada día con gente trabajadora, llena de esperanza y con ganas inmensas de soltar piropos. Hay que patear su asfalto para conocer su particular magia, eso debemos reconocerlo. Sin embargo en cada escalón, cada calle y cada esquina el barrio se transforma en un enigma que todo caraqueño debe de descifrar.

Esta es una pequeña reseña de cómo se vive en cotidianidad en uno de los lugares más icónicos de la ciudad capital. Alejados de la crónica roja quisimos brindarles la oportunidad de llevarlos por calles, zonas y rincones donde al venezolano de a pie le costaría mucho creer que dentro de tanto caos se oculta tanta belleza. Su lado histórico se conoce poco; su magia solo la viven aquellos que se acercan o atreven a visitarla y su grandeza se manifiesta en panorámicas traducidas en un cielo azul y la inmensidad del Ávila.

Desde el Casco Histórico pasando por la Casa Borges, la plaza Sucre o el Morro hasta el Polideportivo Mesuca. El barrio resulta enigmático y pintoresco. Es hogar para diferentes culturas y decenas de programas sociales. Los miradores sobran y si te adentras, solo un poco, puedes lograr conseguir vistas con colores más venezolanos que chinchorros hechos de textilería indígena. Cada uno de los hogares que conforman el barrio más grande de América Latina lo convierten en una zona donde reina la humildad y el agradecimiento y con la sazón necesaria para disfrutar y comerse algo con gusto.

No importa si el piso es de tierra o si el lugar está algo deteriorado, el ambiente permite sentirse como en casa, donde siempre van a tener un café para ofrecerte y una sonrisa para regalarte. En definitiva, Petare es a Caracas su gente y el amor acumulado por la parroquia se siente en cada uno de sus habitantes. La picardía de la zona alimenta que este maravilloso escondrijo de Caracas oculte su peligro para darle paso al buen corazón de su habitantes, porque Petare también es de espíritu solidario.

El dinamismo, su furia y el ser venezolanos también nos hacen describirlo por ritmos llenos de letras eternas de salsa cabilla, movimientos champeta o tarareos de reggaetón al subir a lo alto de la montaña en sus diminutas escaleras. La comunidad es feliz, se nota cómo se desenvuelve con actitud de calle y que su pueblo no le tiene miedo a enfrentarse a nuevos los retos aunque se note golpeado.

Sin duda es un lugar para recoger lo malo, llevarse lo bueno y sembrar lo positivo. La convivencia llena de costumbres y culturas hacen que peruanos, ecuatorianos, colombianos y venezolanos se hagan sentir como en casa. El barrio también resulta ser sinónimo de confianza. Desde que entras hasta que sales, Petare es un piropo ambulante, uno que recorre sus calles que los nombra a todos con un “¡Epa, cacique!”  o “¿Qué pasó señores de mis tierras?,  porque ellos sin duda alguna son los dueños de Caracas.

Esto es Petare en sus calles y piropos de zona. Un merecido escrito para quien no gusta de ver lo bueno y solo se quiere llevar lo malo. El barrio también necesita de cariños y desde La Guía de Caracas le ofrecemos uno.

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Fotos: Filippo Bilotti.

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