Conquistando el Pico Naiguatá: recorriendo el Ávila.

Fuente: La Voz

Fuente: La Voz

El Ávila siempre ha sido mi fiel acompañante a todos lados que voy. Así que me propuse conocerla a fondo y el lugar que más capto mi atención fue el Pico Naiguatá.

Me planteé a mi misma a realizar esta excursión así que reuní todas las ganas y me animé a lograrlo. Agarré mi bolso Totto negro con gris, me puse mis zapatos deportivos, la ropa que mejor se adecuara a mi aventura, comida, un suéter y chocolate (infaltable para mí) y me puse en marcha.

La excursión la empecé tempranito acompañada por un amigo conocedor de la ruta. “La Julia”, “El Tanque” y “El Mirador del Edén” fueron nuestras primeras paradas y el camino hacia “Dos Banderas” me agotó con sus  miles de escalones naturales que no tenían fin, pero aún así mis ganas de subir hasta el final seguían intactas.  Aunque debo admitir que el cansancio ya se estaba adueñando de mí, así que tomamos un tiempo para comer y reponer energías para seguir con nuestra travesía.

Ya estando un poco más cerca de nuestro destino final, la subida se estaba haciendo más grata. Llegamos al  Pico “Goering” con 2.470 msnm y  con su vista de 360° que te hace no querer despegar los ojos de esa vista tan majestuosa de Caracas y el Caribe. Luego seguimos a “La Fila Maestra” donde la vista cada vez se volvía más hermosa uniéndose el suelo caraqueña con el cielo.

“La Arepa” también capto mi atención, un monumento natural que invita a todas las personas a acampar y luego le siguen “Los Platos  del Diablo” unas formaciones rocosas montadas unas sobre otras, algo increíble de ver, tanto que la verdad no tomé fotos en el camino porque  no quería perderme nada de lo que me estaba brindando mi bella montaña ese día.

Y finalmente llegué a mi meta. Frente una cruz de metal de unos metros de alto, está la cumbre del Pico Naiguatá a 2.765 msnm, lo más alto de todo el Parque Nacional. El frío me envolvía con una fina capa de neblina que cubría el ambiente y que me  calmaba la fatiga de las horas de ascenso, pero apreciar la vista y las nubes de mi ciudad, es la recompensa más grande que me pudo dar. Ya puedo decir que conquisté el Pico Naiguatá.

Fuente: El Clarín

Fuente: El Clarín

COMENTARIOS

X