La Plaza Bolívar junto a sus históricos alrededores

Fuente: www.ultimasnoticias.com.ve

Fuente: www.ultimasnoticias.com.ve

La nostalgia es algo contra lo que siempre he combatido. Suele ser algo muy bonito y recurrente, sin embargo, muchas veces puede llegar a invadirme sin ningún preámbulo. Me encanta hablar de mi infancia, de eso estoy muy seguro, pero cuando hablo de la Plaza Bolívar, sé que estoy entrando en terreno nostálgico.

Adoraba pasear ahí junto a mi mamá, fueron unos grandiosos años. Recuerdo que recorríamos todo el centro de Caracas (porque vivíamos por la zona) cada fin de semana, tan solo buscando nuevas aventuras que podíamos encontrar en cada esquina. No por nada es uno de los sectores más concurridos y populares de la metrópoli.

Fuente: www.elestimulo.com

Fuente: www.elestimulo.com

Visitar los museos a su alrededor y adorar las obras publicas que podemos encontrar en la misma. Alimentar a las ardillas que podemos encontrar en los árboles y admirar (en mi infante caso, espantar) a las palomas que reposan en la Plaza Bolívar. Todo se convierte en una inigualable experiencia que repetía semanalmente junto a mi madre.

Es un lugar perfecto para descansar luego de un recorrido por las tiendas del centro, o para disfrutar de un helado cerca de la catedral. Está de más decir que es una de las principales plazas de la ciudad. Particularmente, siempre fue una de mis favoritas (junto a las Plazas Francia, Brión y Madariaga).

Fuente: www.flickr.com

Fuente: www.flickr.com

Hoy en día puedo decir con total certeza que el sentimiento no cambia. No se trata de ninguna máquina del tiempo, pero volver a visitarla me hace sentir como un niño nuevamente. Quizás ya no vuelvan esos años, pero podemos crear nuevos recuerdos a partir de ahora. Amo la Plaza Bolívar por darme la oportunidad de recrear esto.

Más allá de la comida y las salidas al cine, el poder disfrutar de este espacio público era mi parte favorita durante los fines de semana.

COMENTARIOS

X