Para la juventud caraqueña de hoy

Para la juventud caraqueña de hoy

Dicen que no somos de dónde nacimos, sino de dónde vivimos nuestra juventud. El lugar en el que vivimos durante la etapa más emocionante, intensa y  llena de experiencias influye en gran parte en la formación de nuestra identidad. La juventud caraqueña de hoy, aunque no siempre lo parezca, tiene todavía muchos planes y posibilidades por probar en su ciudad.

Caracas es una ciudad multifacética, con espacios disímiles entre sí, pero en los que prevalece una extraña armonía que inevitablemente ha marcado el carácter, las costumbres y la forma de vivir de la juventud citadina actual.

joven-caracasTratar de definir a la juventud caraqueña de hoy en una sola imagen puede parecer complicado, pero nos permite pensar en esos pequeños detalles, casi siempre comunes a todos, que llenan la memoria de nuestros mejores días con los recuerdos y experiencias más auténticas que Caracas tiene para ofrecer.

Al joven caraqueño lo caracteriza su prisa al caminar y moverse a cualquier sitio, la forma en la que habla, con un léxico único lleno de términos de tantas otras partes del resto de Venezuela producto de la migración tan dinámica que se da entre diferentes estados del país. Ese andar frenético marcado por el ritmo acelerado que nunca desciende a su vez ha influido en la manera de disfrutar y vivir la ciudad.

Entre las actividades que más disfrutamos los jóvenes  se encuentran las salidas en grupo, con amistades  y compañeros.  Estas salidas pueden llegar a ser icónicas y casi imposible que algún joven en Caracas no haya vivido al menos una de estas alguna vez con sus amigos como una cena en la Cuadra Gastronómica de Los Palos Grandes, una bala fría en alguna Calle del Hambre, la parada nocturna en una arepera antes o después de la rumba, la noche de cervezas en los chinos de Altamira, la subida o excursión al Ávila para ver las luces nocturnas, y muchas otras costumbres.

Los intereses personales y  su cotidianidad, entre otros aspectos, determinan la forma en la que se recrea el individuo, en estos momentos en los que pareciera tener prioridad otras cosas antes que el bienestar en sí.

Para la juventud en Caracas las opciones se abren en otras áreas como la deportiva y cultural, en una etapa de nuestra vida en la que los talentos y habilidades están en su mejor momento y la capacidad de aprendizaje es inmensa. Ir a ver un juego de béisbol en el estadio universitario, participar en uno de tantos maratones que se realizan anualmente, pedalear por cualquiera de las numerosas rutas existentes en la ciudad, son solo algunas de las posibilidades para los jóvenes con una vena atlética marcada.

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Exposición Titanes de hielo. Nan Gonzalez, Museo de Bellas Artes de Caracas, 2005. Fotografìa: Morella Muñoz-Tebar T.

En cuanto a vida cultural, las opciones tampoco son pocas. En este sentido, Caracas es quizá la ciudad con mayor actividad teatral para todos los gustos. En distintas zonas de la ciudad hay al menos una obra presentándose en un teatro cercano, tanto los jóvenes actores como los asiduos espectadores pueden encontrar en esta ciudad su lugar. Los conciertos y presentaciones tipo Stand Up en El Teatro Bar, hoy en día también han cambiado la forma en que salen a disfrutar la vida nocturna los jóvenes y son cada vez más quienes prefieren este tipo de plan. Para los más cinéfilos, están las tardes en la Cinemateca, el cinejardín en El Paraíso o en Los Galpones o las funciones en las salas del CELARG.

Estos espacios, tanto deportivos como culturales y de recreación son quizá los más importantes, ya que nos permiten pasar momentos poco comunes, crear amistades, contactos y relaciones valiosas para la vida. Pero además de eso, vivir esta o cualquier otra experiencia o actividad de disfrute en Caracas durante nuestra juventud nos permite crear una larga y rica serie de recuerdos que nos permitirán mirar hacia atrás dentro de un tiempo con un gran sentido de pertenencia cultural y emotiva  hacia la ciudad que nos ha visto madurar y crecer.  Esto es lo que hace diferente y afortunada a la juventud caraqueña, esa posibilidad de abrirse a nuevos horizontes y posibilidades tanto profesionales y de formación como recreativas, de la mano de sus gustos y preferencias.

Hoy le rendimos honor a nuestra juventud, en la medida en que recordamos lo significativa que ha sido en la conformación de nuestra experiencia la multiplicidad de oportunidades que ofrece Caracas en el sinuoso camino hacia la vida adulta.

El joven caraqueño de hoy demuestra su espíritu rebelde en la medida en que hace un hogar y se hace a sí mismo en esta ciudad hermosamente caótica, y se define por esa misma esencia heterogénea de la ciudad, a la cual la rodean paisajes extremos como los valles fríos y nublados por un lado y las cálidas costas por otro.  Asimismo, el joven caraqueño de hoy tiene todavía la oportunidad de explorar y vivir por sí mismo las más increíbles experiencias, que puedan llevar al límite los aspectos de su personalidad que todavía está por descubrir.

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