El balcón de las muñecas en Santa Rosalía

Si algo caracteriza a la ciudad de Caracas son los misterios que algunas de sus edificaciones albergan, y este amplio balcón en  Santa Rosalía  verdaderamente despierta cierto temor y curiosidad, pero no podría esperarse menos pues cientos de cabezas de muñecas cuelgan de sus rejas.

Muchos mitos urbanos han sido tejidos entorno a este espeluznante balcón, algunos dicen que allí habita unaespecie de jorobado que de noche sale a robar las muñecas de las niñas, otros dicen que es un centro de brujería o alguna práctica oscura, pero lo más cierto es que ninguna de estas historias de caminos se acercan un poco a la verdad de este balcón.

Pues ni jorobados ni brujos, el balcón  de las muñecas en Santa Rosalía es una obra de arte, una gran pieza que ha sido artículada por el artista plástico Etanis González, un fiel seguidor del arte de Reverón y ve en ellas una expresión de belleza.

Según el blog Lindartadas , Etanis comenzó colgando una cabeza de muñeca sin intención, gesto que pareció divertir a sus vecinos quienes le regalaron más de estas a modo de broma, y ya para este momento son miles de cabezas que cuelgan y que han entrejetido grandes historias.

Para Etanis el arte va de la mano con el ingenio, es por eso que hace caso omiso a los cuentos que incluso le han tildado como un jorobado satánico, de hecho, en varias oportunidades ha abierto el interior de su casa a varias entrevistas y recorridos donde todo su arte elaborado con piezas de muñecas visten las paredes y espacios de su vivienda de una forma muy peculiar.

Las cabezas del balcón suelen intimidar a quienes transitan entre las calles Pinto a Viento, a la vuelta de la esquina El Muerto, sus cuencas en lugar de ojos y el hollín que de vez en cuándo se limpia con la lluvia no deja de atraer miradas  y por supuesto, de inspirar grandes temores.

Tanto misterio generaron estas cabezas que hasta la agencia Reuters se adentró en sus paredes dejando estas fotografías de las piezas de Etanis Gonzáles.

Reuters/ Carlos Jasso

Reuters/ Carlos Jasso

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Katiusa Casanova

Author: Katiusa Casanova

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