María Lionza: la madre de Yaracuy que también cuida de Caracas

Por Francis Peña

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En la autopista del Este de Caracas, cerca de la entrada de la Universidad Central de Venezuela (UCV), hay una estatua de una mujer desnuda, con grandes senos y músculos marcados, con los brazos arriba en posición victoriosa y montada en una danta a la que se le hacen ofrendas florales a sus pies: María Lionza.

Diversas versiones de su origen se corren de boca en boca en Venezuela, hasta el punto en el que hoy en día, se desconoce cuál de ellas es la verdadera; sin embargo, muchos apuntan a que todo se reduce a aquella que tiene al Cacique Yaracuy y a su hija “Yara” como protagonistas.

Cuenta la leyenda que en lo que se conoce hoy como estado Yaracuy, alguna vez vivió una joven considerada diosa por quienes allí habitaban. Su nombre era Yara y por tener ojos verdes, su padre estuvo a punto de sacrificarla para evitar los males que ese verdor auguraba.

El consejero principal del Cacique, Manaure le pidió llevársela y desde ese entonces, la niña vivió en la montaña de Sorte toda su vida. Al llegar las filas españolas a conquistar el territorio, Yara aconsejaba a los indígenas y apoyaba “la lucha contra el invasor”; pero no vio venir la trampa en la que caería.

Los españoles lograron contactarla usando a la iglesia como intermediaria. El día en que Yara se reunió con una monja que le aconsejó decir que su nombre era “María” y cubrir su cuerpo desnudo, las filas ibéricas tomaron control de la zona y mataron a su padre, el Cacique Yaracuy.

Antes de enterarse de la masacre, Yara fue aconsejada por otros aborígenes llegar montada en una danta, también nombrada Onza, para enaltecer su entrada al amurallado español. Cuando se percató de su padre muerto, la joven huyó del lugar a la montaña de Sorte y nunca más volvió a ser vista.

Desde entonces, fue conocida como “María la de la Onza” y con el paso del tiempo, pasó a ser “María Lionza”. Muchos venezolanos la veneran hasta el día de hoy y rinden tributos a la que consideran “Gran Madre” subiendo a la montaña en donde desapareció.

Su nombre forma parte del espiritismo venezolano y su figura, esculpida por Alejandro Colina, acompaña a los caraqueños que transitan por la autopista del Este. Muchas veces se ven flores a sus pies, anteriormente sus creyentes también le dejaban maletas llenas de oro. Se cree que María Lionza ayuda a curar enfermedades y males de cualquier tipo.

Sus ritos, muchas veces considerados “malignos”, se hacen cada vez más con mayor frecuencia y la creencia de que la Gran Madre lo puede todo, todavía acompaña a muchos.

Alexandra Sucre

Author: Alexandra Sucre

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