Quién necesita enamorarse en Francia existiendo Caracas

Por: Samuel Schoenberger

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Hecho por @iconosvenezolanos

Qué bien te lucía ese parche de patilla y esos zapatos de lunares, no me hubiese perdonado no haberle invitado una torta de zanahoria en Franca. Y son esos los detalles tan indirectos y sencillos los que nos hacen mejores personas día a día, personas que hacen una mejor cuidad cada minuto, solo con amarla un poco más y amar en ella ya estamos haciendo algo para ser mejores ciudadanos de esta ciudad que se merece mucho más de lo que le damos a diario, después de vernos nacer, triunfar y caer.

Tenemos que pensar que esta mujer con esa silueta que llaman Ávila merece mucho más de lo que le damos, cuidémosla, valorémosla y hagamos cosas por ella de corazón; que el día que se vaya y deje de ser lo que hoy es, ahí si diremos que perdimos todo.

Para muchos como yo, el inicio y el fin del día es un pedacito de cartón de 6,5 x 3 cm representa nuestra pertenencia a esta capital, el comprobante de que somos los glóbulos rojos que recorren sus venas día a día bombeando vida; y más que todo, representa nuestra identidad.

En la vida como en el amor todo lo que muere es porque en algún momento nació. Ese fuego que nos hace sentir llenos de vida y hace creer que somos invencibles, capaces de darle la vuelta al mundo o de viajar de punta a punta por la ciudad por un poco más de vida.

No niego haber vivido esto un par de veces ya, pero, no puedo negar que mi amor por está ciudad nunca se acabará; así muera todas las noches después de ver su peligrosa soledad para llegar a casa, renace intensamente cada mañana con los colores y frío que tiene su cielo, que me repite “como yo no conseguirás dos”.

Hace poco, junto a unos panas y unas curdas llegamos a la conclusión de que La Plaza Francia era más que un espacio público para comprar raspados y entregar tareas de la universidad. Energéticamente es más que eso. ¡Es un embudo de emociones, un embudo de corazones! ¿Por qué? Bueno, por el hecho de que es un lugar que no está hecho para ese fin, es nuestro punto de encuentro para algo más que palabras.

Por ninguna de nuestras mentes habrá pasado que es en esa plaza que se te movería el piso, se te pararía el tiempo y se te rompería el corazón. Pero, aunque no parezca como yo y mis panas, creemos que no es casualidad que la Plaza Francia sea un lugar tan romántico, tanto para unir polos opuestos como para separar almas gemelas. Compartimos historias de citas a ciegas, amores a primera vista y nudos en la garganta por haber logrado esa oportunidad.

Para mí es un lugar donde cómo termine algo, empiezo algo mejor.

Yo no sé si esto pueda llamarse amor. Como me dijeron una vez: “si amar es cosas de tontos, pues acepto que en estos momentos soy un claro ejemplo de estupidez”.

En conclusión, me gustas porque cuando te veo, reflejas la belleza indiscreta de mi cuidad, imponente, elegante y sensual, con labios rojos y lunares perdidos como estrellas en tu pecho.

Es mi cuidad, eres tú, y la sensación de que me atreví a intentarlo.

Author: Joiver Sánchez

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