Un viaje para llenar la copa, celebrando la cultura de museos en Caracas

img_3720

 

Hace poco aprendí que la obra cobra vida propia apenas su creador la considera terminada, cada una de ellas se independiza de su autor y se convierte en un nuevo ser, capaz de llevarnos a manera de portal a otra dimensión. Por esta razón resulta tan vital y necesario visitar con frecuencia los museos, ya que éstos albergan en su interior miles de posibilidades para aprender a través de un viaje único e individual.

Todo depende de que tan dispuestos estemos a abandonar nuestra zona de confort, porque paredes adentro seremos retados a ver todo desde otro punto de vista, lo diferente, lo interesante, lo irreverente nos pondrá a prueba.

Entrar con la copa vacía a visitar los museos significa dejar nuestros prejuicios colgados afuera y resetearnos para dejarnos llevar en una muestra colmada de experiencias llenas de color, luz, texturas y sonidos. Que un solo lugar pueda agrupar tantos portales es una idea genial, visitarlos con frecuencia un acto de valentía y profundo deseo de aprendizaje.

La experiencia estética que cada obra nos ofrece es irrepetible, ya no depende del autor, esta relación entre el arte y el espectador solo se verá afectada por nuestra propia capacidad de manejar la nueva información, asociada con realidades personales y vivencias previas.

Los impedimentos los generamos nosotros mismos, vaciar la copa al entrar para tener la divina experiencia de ir llenándola durante el recorrido es lo divertido de la experiencia dentro de los museos, y es lo que nos atrae como público una y otra vez.

Nuestra motivación se encuentra entonces impulsada por la curiosidad, y la disposición será guiada por una actitud de conquista, ya que el reto está en tratar de resolver las inquietudes que llevamos y generar otras nuevas, de esta forma podremos fabricar puentes que van a ir interconectándose y llevándonos a descubrir nuevos y fantásticos horizontes.

La relación que desarrollamos con el arte es horizontal, debido a que es deliberada de igualdad, si fuese vertical habría una fuerza que se impone sobre otra, el arte nos invita, nada es impuesto, ni obligado.

Con cada visita que hacemos al museo, este logra como institución que nos quitemos las gríngolas y veamos a nuestro alrededor, todo irá ocurriendo en fases intemporales porque cada quien tiene su proceso y no existe una fórmula correcta, lo ideal es compartirlo con otros, esto enriquecerá cada visita.

El arte existe para que se re-dimensione la realidad humana, así que debemos atrevernos a ser conmocionados y nunca debemos olvidar que la experiencia estética que nos ofrece el arte nos ayudará en la lucha contra el miedo que en ocasiones nos puede generar la libertad de decidir.

 

COMENTARIOS

X