Jesús Soto: el arte cinético en su mejor forma.

Fuente: El Universal

Fuente: El Universal

Todos alguna vez en nuestra vida hemos escuchado hablar de Jesús Soto, así sea por medio de otros artistas como Carlos Cruz Diez, incluso Alejandro Otero o simplemente por la esfera que todos los habitantes de la ciudad podemos observar en la autopista Francisco Fajardo, que nos llevó de una u otra forma a saber de este disidente del arte de nuestro país.

Jesús Rafael Soto nació el 5 de junio de 1923 en ciudad Bolívar, donde desde temprana edad se interesó y reunió las cualidades que todo artista debe poseer: la creatividad y la pasión. Siguiendo su camino como artista, estudió en la Escuela de Arte de Caracas, donde se vio influenciado por Carlos Cruz Diez y Alejandro Otero formando incluso parte de un grupo llamado “Los Disidentes” liderado por este.

En muchos rincones de Caracas está plasmado el arte de este personaje icónico de nuestro país. El techo de una de las salas más importantes de América Latina es obra de este artista plástico: la sala Ríos Reyna del Teresa Carreño.

El arte de Soto está plasmado hasta en el lugar más coloquial por los que muchos pasamos día a día como lo es el interior de la estación Chacaíto del metro de Caracas, ya que una parte de su decoración es parte de este artista, además de que todos conocemos la esfera de arte cinético que adorna el camino de la autopista más transitada de la ciudad, ofreciéndonos en nuestro camino un espectáculo para nuestra vista.

Jesús  Soto, murió el 14 de enero de 2005 en París, dejando una gran colección de arte a su paso convirtiéndose en uno de los más trascendentales artistas del siglo XX. El gobierno venezolano en 1973 inauguró el Museo de Arte Cinético de Jesús Soto en su tierra natal Ciudad Bolívar, mostrando más de 700 obras vanguardistas de Soto y de otros artistas internacionales.

Se dice que el arte de Jesús Soto es uno con el espectador, ya que en muchas de sus obras el único protagonista es este y en innumerables de sus obras artísticas el movimiento y la dinámica es inevitable que cautive a observador, estimulando muchos sentidos a la vez mientras sus obras cobran vida al frente de tus ojos.

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